11 de noviembre de 2008

I Want To Believe: El libro - Parte VII

Virginia Rural
10 de Enero

Conforme las negras Expeditions avanzaban por la carretera a través de un campo de nieve, el horizonte se volvía rosado tras los árboles.

Fox Mulder iba en el asiento trasero junto al Padre Joe Crissman, quien descansaba su cabeza contra la ventana mientras dormía. Drummy iba conduciendo. ASAC Whitney iba al costado. De vez en cuando miraban por el espejo retrovisor a Mulder, siempre con la misma pregunta en su mirada ¿Qué demonios estamos haciendo aquí?

Cuando la camioneta pasó por un bache, el padre Joe despertó con un ronquido.

Con los ojos bien abiertos bajo sus grises cejas, preguntó, “¿Nos estamos calentando?”

Whitney miro por encima de su chaqueta negra térmica, “Dígannoslo Usted”. Lo que no dijo fue: Usted es el psíquico, ¿Recuerda?.

El padre Joe miró a través de las ventanas. Aún adormecido por la siesta, dijo, “No tengo la mínima idea de donde estamos”

Mulder dijo, “Esta bien”

Los ojos del sacerdote fueron hacía Mulder, quien le dio una pequeña sonrisa, sin importarle que los agentes delante se miraran impacientemente, como preguntándose si no estaban siendo tomados como tontos.

Mulder tomó una fotografía de Mónica Bannan del fólder del FBI y se lo paso al Padre Joe, diciendo “Todos trabajan distinto. Tómese su tiempo”

Padre Joe respondió incrédulo, “¿Y quien eres tú, el policía bueno?”

“Soy el no-policía”.

El sacerdote meditó un momento, luego miró la fotografía de la agente. “No conozco a esta muchacha. Ni siquiera creo haberla conocido. Mis contactos, como debe saber, son muy limitados en estos días. No tengo ni una pista de cual es la conexión”

“Siempre hay algo, no importa que pequeño sea”, dijo Mulder, “Algo que los une”.

Padre Joe estaba moviendo la cabeza “¿Así que crees en este tipo de cosas?”

Mulder dudó. Quería darle al ex – sacerdote razones para que confiara en él. Pero no necesitaba actuar como su aliado, y mucho menos como su bufón.

“Solo Digamos que”, dijo bajando el tono de su voz, “Quiero Creer”

“Quiere Creer” dijo Drummy desde el asiento delantero, como si fuera algo común, “que su hermana fue secuestrada por extraterrestres”

Mulder miro a Drummy por el espejo retrovisor, y le dio su propio mensaje de disgusto, no tan casual.

El cura preguntó, “¿Es cierto?”

Mulder no respondió.

“¿Algo sobre lo que no te gusta hablar?”. Padre Joe estaba estudiando la cara de Mulder “¿Un tema difícil, hijo?”

Mulder no reacciono al comentario, pero dijo “Eso fue hace mucho tiempo”

Pasaron otro bache.

“Esta muerta, ¿No es así?” las expresiones del cura habían perdido cualquier señal de arrogancia. No había nada mas que compasión, “¿Tu hermana?”

¿Golpe de suerte? ¿O es que este hombre verdaderamente era un psíquico?

Samantha descansaba en paz ahora, Mulder lo sabía, lo creía. El había luchado por mucho tiempo por saber la verdad, y caído incontables veces, engañado, mientras perseguía hombrecitos verdes, asesinos seriales, impostores e incluso había visto la memoria de su propia abducción desacreditada. Pero a pesar de todo esto, el realmente había comenzado a creer que ella estaba en un mejor lugar. Que ella había estado perdida para él desde mucho antes de que su búsqueda se convirtiera en frustración. Ella estaba en paz, y el estaba libre de la necesidad de tratar de salvarla. Pero eso no quiere decir que no le importara el menosprecio de Drummy a la memoria de Samantha, y tampoco que fuera a discutir sobre su hermana con un agresor sexual.

Mulder retiró la foto de la agente desaparecida del regazo del ex – sacerdote, y sus ojos se posaron en ella, sobre un joven mujer que bien pudiera estar viva o muerta. Él no veía a Whitney observarlo por el espejo, ni vio cuando ella dio un pequeño salto al notar que el Padre Joe la observaba.

“Este”, dijo, su voz había cambiado a un tono de comando, “es el lugar de donde se la llevaron…”

Mulder levanto la mirada de la foto de la agente Bannan, para encontrar que el Padre Joe estaba sentado, inclinado hacia delante y con las venas resaltando en su cuello.

“Aquí”, dijo casi gritando, “¡Es donde su agente fue atacada!”

Mulder cruzo miradas con Whitney en el espejo retrovisor, pareció preguntarle ¿Lo es?

Y ella pareció responder: Sí.

Mulder habló, “Quiero que vea la escena del crimen”

Drummy, al volante, intercambio miradas con Whitney. Había algo escondido en ella, pero Mulder no sabía decir que era. No era algo que hubiera visto antes…había algo más.

En poco tiempo, la camioneta se dirigía a la casa ubicada más arriba, se paró comenzando una brecha del camino llena de nieve. Drummy, poniéndose su parka negra, se unió a Whitney y Mulder, quienes iban delante seguidos del Padre Joe. Debían de haber dado unos 12 pasos cuando Mulder notó que el sacerdote no estaba con ellos.

Miró hacía atrás. También los agentes.

Padre Joe se había detenido a mitad del camino, congelado como un espantapájaros contra el cielo azul.

“No”, dijo él, moviendo su cabeza. Sus cabellos se movían como las serpientes de Medusa. “Esto…esto no esta bien…”

El hombre miraba a ambos lados, como buscando algo sin pestañar.

Luego miró a Whitney, y dijo acusatoriamente, “Usted me trajo a la casa equivocada”

Luego volteó, y miro hacia el camino. Lo cruzó.

Mulder volteó hacía los dos agente “¿Cómo si se lo hubiera de la manga, uh?”

Mulder comenzó a seguirlo. Y también lo hicieron ellos.

El padre se dirigió a una casa clausurada con una X de cintas amarillas de “escena de crimen”. Tal vez la vio desde el camino, y ellos solo habían presenciado una pequeña representación. Pero Mulder no lo creía. Después de todo, él no lo había notado y había estado prestando atención.

El Padre Joe llego primero casi medio minuto antes que Mulder, seguido de Whitney y Drummy, quienes se acercaban más cautelosamente. El sacerdote pasó por debajo de la cinta, caminando a través del auto de Mónica Bannan. Mulder pasó la barrera, pero los dos agentes mantenían su distancia. Sus ojos seguían al psíquico, quien veía todas las cosas que debería ver (la puerta del conductor, la pared de herramientas de donde Mónica había seleccionado la que usó, el camino a la casa donde la pelea había comenzado). Drummy ingresó para seguir al padre Joe que iba caminando hacia el patio trasero.

Mulder sintió a Whitney a su costado, y volteó a mirarla.

“Este debe ser el lugar” dijo.

Ella asintió, “Hubieron noticieros cubriendo la escena del crimen, fotos del vecindario. Pudo reconocerla de la Televisión”

“Si. ¿Pero por que?”

“¿Por qué?” repitió ella.

Mulder salió de la cochera, veía a Drummy seguir al Padre Joe a través del paraje cubierto de nieve más allá del patio trasero.

“¿Por qué hacerlo?” le pregunto Mulder ¿Por qué ir tan lejos y fabricar una historia tan elaborada?”

Whitney le sonrió, diciéndole que estaba siendo ingenuo, no es que fuera diferente a otras miles que Scully le hubiera dado anteriormente.

“Expiación”, dijo, “El perdón de sus pecados”

“¿El padre Joe cree que puede engañar a Dios?”

“No a Dios. Él ha escrito docenas de cartas al Vaticano pidiendo su reincorporación a la iglesia”

Mulder levantó las cejas “Jugar al psíquico con el FBI…que extraña manera de impresionar al Gran jurado”

Ella negó con la cabeza. “No realmente. ¿La voz de Dios hablando a través de un hombre? Creo que eso ha funcionado antes”

“Tienes a Juana de Arco quemada en un palo. ¿Crees que es un impostor?”

Ella no respondió

“¿Crees que esta involucrado de alguna manera? ¿Que de alguna forma tiene culpa en todo esto?”

Los ojos de él, como los de ella, estaban sobre las dos figuras en la nieve. “Tenemos que considerarlo como un sospechoso, sí”

“¿Y aún así no has encontrado ninguna conexión que lo vincule al crimen?”

Ella rió una vez. “No creas que mis hombres han dejado de buscar. Ellos están detrás de cada detalle de la colorida vida del Padre Joe Crissman. Y están seguros de que encontraran algo”

Mulder la miró, sabiendo que había estado equivocado “Pero tú no lo haces. Tú crees que es real”

“¿Lo hago?”

“Si, o yo no estaría aquí”

Ella lo miró. Podría decir que estaba impresionada por como la había acorralado, un inteligente demonio es lo que era.

Y cuando habló, algo menos profesional y mas humano surgió: “Digamos que no soy la chicas mas popular den FBI en este momento por llamarte. Créeme.”

“Cuando estuve en el FBI no fui el Sr. Popularidad tampoco. Deberías ver el closet donde me pusieron. ¿Spooky Mulder, te dice eso algo?”

Ella sonrió, y con gran respeto dijo: “Has tratado con psíquicos antes. Luther Lee Bogs, Clyde Bruckman, Gerald Schnauz…He leído todos los casos, y el trabajo era realmente impresionante.”

“Si, bueno” movió la cabeza, “Yo solo era la mitad del equipo”

“¿Lo dices en serio, no es así? No es falsa modestia”

“No. Scully me mantiene honesto. Cuando ella no este cerca, mejor mantenme vigilado.”

“Esta bien”, dijo sonriendo. Encantadora mujer. “Entendido. Y el expediente de Dana Scully es impresionante también, pero es tu experiencia la que necesito. ¿Quieres unirte al baile?”

Avanzaron por el campo para dirigirse hasta Drummy quien miraba al padre Joe escarbando en la nieve como un borracho buscando sus llaves.

“Esto es ridículo” dijo Drummy a Whitney.

Ella y Mulder aún estaban a cierta distancia de el.

Mulder respondió, pero no a Drummy si no a Whitney “No, no lo es”

Ella estaba mirando al padre, estudiándolo, de la misma manera que un doctor estudia un organismo en una filmina.

“Hay una razón para sus visiones” dijo Mulder, “La sencillez con que presenta sus visiones es un factor positivo. En mi experiencia, la mayoría de psíquicos suelen dramatizar, así tengan razón y las cosas vengan fáciles, no quieren que se vean así. Así que no dejen llevar por…”

Mulder dejo de hablar abruptamente. Ambos Whitney y Drummy que estaban viendo a su consultor, dejaron de hacerlo para mirar a donde lo hacía Mulder, que ya no estaba explicando si no que se había detenido en un lugar, viendo al Padre Joe.

Y ahora, como si le urgiera rezar, cayó sobre sus rodillas.

Mulder empezó a correr, sus botas moviéndose entre la nieve que estaba casi hasta sus rodillas. Detrás de el, ambos agentes hacían su mejor esfuerzo para seguirle el paso.

El sacerdote, aun sobre sus rodillas, los miró, una vez todos llegaron a su lado, el sonido de la nieve cesó.

Las facciones de Crissman, se veían más largas de lo que eran, sus ojos expresaban lamento, y había dolor en cada rincón de su rostro.

“Ella corrió…trató de escapar.” Miró a un lado. “Habían dos hombres…pero no pudo…”

Su cabeza volvió a su posición original “¡El la tiro al piso!...Aquí.” Miro a la nieve, “Justo aquí…y luego la pusieron en…atrás de…”

Whitney se inclino hacia él, con las manos sobre las rodillas “¿Dónde? ¿Atrás de donde?”

“En el carro…no, en un camión”. No pestañeaba, Estaba mirando hacía al frente, y aún así viendo en algún lugar dentro de él. “Un camión con algo… algo en el.” El negó con la cabeza. “No se lo que es…”

“Necesitamos más, padre,” dijo Whitney desesperada. “Necesitamos encontrarla”

Su cara se congeló. “Ella esta sufriendo…sufriendo demasiado”

“Dígame donde”, dijo Whitney.

Negó con la cabeza. Sus ojos estaban semi-cerrados. Parecía asustado. “No lo se, no lo se”

“Necesitamos ayudarla. Tiene que tratar…”

Pero el padre parecía estar a punto de llorar. Una vez más, negó con la cabeza. “No puedo verlo, no puedo verlo…”

Luego, aún arrodillado, cayó sobre sus manos sobre la nieve y empezó a sollozar; profundos y tristes sollozos emergían desde el fondo de su ser, incluso de su alma.

Drummy miró a Mulder, y lo único que Mulder pensaba es como le hubiera gustado que Scully estuviera aquí. El podía ser impresionada por un acto como este, pero ella podía ver a través de el, si es que se podía hacer. Ella hubiera señalado exactamente por que eras falso. Si era falso.

Si ella estuviera aquí.

Drummy le habló, “Tuviste razón hace un momento, Mulder”

“¿Huh?”

“SOB si saco este as de la manga”. Molesto, el agente se volteó y empezó a caminar a través de la nieve..

Pero Mulder y Whitney se quedaron mirando al Padre Joe, cuyos sollozos continuaban. Ahora parecía más y más, un melodramático impostor que solo quería llevar su último acto hasta la cima.

Y Mulder vio la sangre.

Gotas de sangre caían en la nieve de la cabeza del padre Joe.

Mulder dió un paso adelante, y puso una mano sobre el hombro del hombre, y dijo, “¿Padre? ¿Esta…”

El hombre miró a Mulder, quien dió un paso atrás por lo que acababa de ver.

El Padre Joseph Crissman estaba llorando. No estaba fingiéndo. El realmente estaba llorando.

Llorando Sangre, rojo cayendo sobre sus mejillas por donde las lágrimas habían caído antes.

Whitney también lo vió, y miró a Mulder, asintiendo, y el supo que su confianza en él crecía.
Continuará...