3 de enero de 2009

I Want To Believe: El libro - Parte XVI

Natatorio de Somerset
Somerset, Virginia
11 de Enero


El viejo edificio no parecía ser el tipo de lugar que llamara la atención de unas negras Expeditions y patrulleros.

Pero si esto preocupó de alguna manera al viejo tras el mostrador, no lo mostró. Era un hombre alto, de facciones delgadas y cara oval, con el cabello blanco como la nieve, y llevaba unos lentes brillantes que lo hacían parecer inmune al frío en las instalaciones de la piscina.

Mulder, Whitney y Drummy fueron los primeros en ingresar. Whitney fue la primera ne hablar, “Hola, esperamos que pueda ayudarnos.”

Dentro se podía ver una parte de la piscina, y el ruido de brazadas y pataletas daban a conocer la presencia de nadadores. Dos puertas, una a la derecha y otra la izquierda, indican los vestidores para hombres y mujeres.

Con una sonrisa automática, el anciano pregunto: “¿Quieren casilleros?”

“No”, dijo Whitney despacio. “Somos del FBI, Señor. Nos gustaría enseñarle una foto si no es molestia”

El hombre parecía algo ofendido, “¿Por qué habría de molestarme, señorita?”

Whitney no tenía ninguna respuesta para la pregunta. Drummy le acercó una foto de Mónica Bannan.

“¿Conoce a esta persona?”, preguntó.

“Déjeme echar un vistazo”, dijo el hombre ajustando sus lentes. Luego negó con la cabeza. “Temo que los jóvenes de ahora se parecen mucho…”

Whitney preguntó, “¿Lleva un registro de la entrada?”

“Ciertamente”, pronunciado mas lento de lo normal. “¿Qué clase de lugar creen que estamos dirigiendo aquí?”

“¿Podría mostrárnosla?”

“No veo por que no, ustedes son la autoridad. No hay necesidad de ordenes, ni todas esas formalidades.”

“Bien”, dijo Whitney mientas sonreía aliviada.

El hombre tomo un tablero del mostrador, y se los entregó. “Espero que les ayude”

“Bueno”, dijo Whitney mirando los documentos, “Me gustaría ver el de ayer…”
“Oh! Tiré el de ayer, ¿No lo sabían?”

Mulder no tenia paciencia para eso, el sabía ha donde iría: A ningún lugar., y como no era necesario ninguna orden o ningún tipo de formalidad, él ingresó al vestidor de mujeres.

“Discúlpeme, señor”, dijo el hombre, “Señor…”

Pero Mulder ya estaba abriendo la puerta, aunque si llegó a escuchar al hombre decir: “¿Acaso no sabe que ese es el vestidor de mujeres?”

Como el resto de las instalaciones, el vestuario era una reliquia. Una vez dentro, se detuvo. El tipo tenía razón, y habló. “¿Hay alguien aquí?...Hola… ¿Alguien?”

No hubo respuesta.

Así que decidió proseguir, y empezar su investigación. Empezó a revisar los nombres en los casilleros. Muchas de las etiquetas eran antiguas, y estaban deterioradas por el agua. Fácilmente pudieron ser colocadas a mediados del siglo pasado. Tal vez, este había sido un club privado, con casilleros asignados, y ahora era de uso general, pero los nombres nunca fueron quitados.

Aún así, siguió viendo casillero por casillero. Se fue hacia la otra habitación, y aunque estaba tibio, se congeló.

Una mujer, casi de la edad del hombre en el mostrador, estaba sentada, aún vistiendo su traje de baño, y aparentemente apunto de quitárselo. Ella también se paralizo al ver entrar a Mulder, quien levanto las manos en señal de paz, él esperaba oír un grito en cualquier momento, pero en lugar de eso, recibió una sonrisa. Una lenta, juguetona, y hasta sexy sonrisa…

Ella estaba empezando a quitarse el traje, por lo que el retrocedió y rápidamente estuvo fuera del recinto.

Extrañamente nervioso, Mulder preguntó al hombre, “¿Tiene algún cortador para candado?”

Y el hombre respondió: “Entonces…¿No van a querer casilleros?”