Capitulo 10
Nuestra Señora de los Lamentos
Virginia rural
Cuando Dana Scully, aún con el cabello húmedo por la ducha y sin ánimos de nada, salio al corredor de los vestuarios de doctores, casi choca con Margareth Fearon.
Se veían tan jóvenes, ninguno llegaba a los 30. La mujer, era bonita, pelirroja, y él, alto, de cabello castaño y ojos azules. Hace solo unos años, ambos habían soñado con un futuro, una familia, y ahora…
“Dra. Scully”, dijo Margareth, “lamentamos interrumpirla”
Scully tenía la sensación de que la pareja había estado esperando por ella por un buen rato.
El padre del muchacho, siguió hablando: “pero necesitamos hablar con usted, si es posible. Sobre nuestro hijo. Sobre Christian.”
La formalidad de sus palabras, y el respeto forzado, pusieron a Scully en alerta.
Seria pero no molesta, miró al padre y luego a la madre. “¿Ya lo vieron?”
Margareth asintió, “Si, ha estado durmiendo. Pero nosotros…”. Ella miró a su marido con preocupación.
“Cambiamos de parecer”, dijo Blair Fearon. “Sobre seguir con este nuevo tratamiento.”
Los padres parecían aliviados ahora que lo habían dicho. El peso de sus palabras habían había pasado de ellos a Scully, quien después de un momento habló: “Es algo prematuro. Ni siquiera sabemos si esta funcionando.”
“Es solo que es demasiado radical”, dijo Blair, moviendo la cabeza. Sus ojos, como los de su esposa, estaban rojizos. “Creemos que Christian ha pasado por demasiado.”
Margareth se inclinó como queriendo tocar el brazo de Scully, pero se detuvo. “Sabemos que sus intenciones son las mejores, doctora. Pero después de todo por lo que ha pasado nuestra familia, hemos decidido…queremos dejarlo en manos de Dios.”
“Ciencia…medicina…”, dijo Blair, “han hecho poco. Lo que necesitamos es un milagro para Christian, no esta…esta tortura.”
“Ya veo”, dijo Scully.
Los ojos de la madre se mostraron alerta. “¡Por favor! Sabemos que sus intensiones son las mejores, pero ver sufrir a nuestro hijo, es tan…es demasiado. No es nada personal contra usted, Dra. Scully”
“No”, dijo ella.
“Si…si usted fuera madre, lo entendería”.
Después de la lucha emocional que había tenido con Mulder, esto era demasiado. Scully se mantuvo firme, luchando por mantener su compostura.
Rápidamente, ella respondió. “Podría asegurar que han hablado con el Padre Ybarra”.
“Si”, dijo el Sr. Fearon.
“Ya veo”
“Pero la decisión fue nuestra”
Scully lo acepto. La cólera estaba apoderándose de ella, y tenia que detenerla. La duda que estos padres tenían era entendible, y ella tenia que respetarlo.
Ella miró al padre del niño “¿Y que pasaría si funciona?”. Luego miro a la madre, “¿Qué sucedería si después descubriéramos que nos equivocamos al detenernos?”
Margareth respondió, “¿Esta diciendo que puede salvar a mi hijo?”
“No puedo prometerlo”, admitió Scully. Ella había después de todo, experimentado sus propias dudas. “Yo solo…Yo no quiero rendirme.”
Los ojos de Margareth empezaron a nublarse. “Se que se preocupa por Christian, y mucho. El piensa que usted es lo máximo. No somos ciegos”
Su esposo habló. “Pero tenemos que hacer lo que es mejor para Christian”
“Entonces esperen”, dijo Scully. “Christian estará en post operatorio por algunos días. Dejemos pasar algún tiempo, y no hagamos nada apresurado. Después hablaremos.”
Y sin que puedan decir nada, empezó a caminar.






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