Capitulo 11
Dormitorios de Agresores Sexuales
Richmond, Virginia
11 de enero
Con vaho helado saliendo de sus labios, Fox Mulder, bajó de la parte trasera de la camioneta junto a ASAC Whitney, que lo hizo desde el asiento del copiloto. Mientras Drummy rodeaba el auto para darles el encuentro, los otros dos empezaron a caminar hacia las luces azules y rojas de la ambulancia que iluminaban el lugar.
Con preocupación, Mulder avanzó hacía el vehículo seguido por Whitney, que iba unos pasos detrás, y pudo ver como dos paramédicos bajaban una camilla del conjunto de departamentos, una persona acompañaba al paciente.
El Padre Joe.
El cabello desordenado del sacerdote facilitó su reconocimiento, a pesar de llevar el rostro cubierto por la máscara de oxígeno. Por lo que Mulder pudo ver, la situación de Crissman era delicada.
Un doctor estaba en la escena. La Dra. Dana Scully.
Ella lo acompañaba, con su abrigo de cashmere, en su camino hacia la ambulancia. Cuando sus ojos encontraron los de Mulder, su sorpresa fue igual a la de él por encontrarla ahí.
Mulder se acercó a ella, y parándose a su lado, preguntó,” ¿Qué sucedió?”
“Tuvo un ataque y colapsó. Eso es lo único de lo que estamos seguros”
No entendiendo del todo, miró directamente a Scully, y pudo sentir la tensión de la discusión que habían tenido en los vestuarios golpeándolo. “¿Quién te llamo?
“Nadie”
“¿Entonces que estabas haciendo aquí?”
Whitney se les unió, y su presencia hizo dudar a Scully de su respuesta. Casi susurrando, habló a Mulder, “Mirando en la oscuridad vacía.”
Sus movimientos era casi sonambulisticos, y sus palabras solo lograron confundirlo más. Él regresó a mirar al Padre Joe, que estaba siendo ingresado en la ambulancia.
Se detuvieron a mirar el procedimiento.
Mulder se dirigió a Scully, “Necesitamos hablar con el Padre Joe”
“No creo que eso vaya a suceder…no por un tiempo”
Luego Whitney le habló, “Es importante. Tenemos un sospechoso”
Rápidamente ASCA Whitney informó a Scully sobre el sospechoso que el Representante de la Oficina del Fiscal del Distrito de Richmond había entrevistado sobre el tráfico de órganos.
Frunciendo el ceño, Scully habló. “¿Esta en custodia?”
“No”, respondió Whitney, “Lo liberaron luego de interrogarlo. Pero estoy trabajando para obtener una orden de registro para la oficina de su empleador. Este es el sospechoso…”
Dijo entregándole una impresión de la licencia de conducir del un tal Janke Sacyshyn. Mulder observaba a Scully mientas estudiaba la fotografía del tipo con el cabello largo y oscuro. A su favor, Scully le prestó total atención.
Luego Whitney le volvió a hablar, “Tenemos un testigo confiable, que asegura que nuestro sospechoso nadaba en la misma piscina que las mujeres desaparecidas. Incluso fue visto nadando el mismo día y a la misma hora que Cheryl Cunningham, la segunda víctima.”
Scully aún estudiaba la foto, “¿Lo suficientemente creíble como para arrestarlo?”
Whitney asintió. “Tengo agentes yendo a hacer un arresto, si”.
Scully mostró su confusión, “¿Entonces para que necesitan al Padre Joe?”
Irritado, Mulder habló, “Para enseñarle la fotografía”
Una segunda Expedition llegó al lugar, y Drummy fue a su encuentro. Mulder observo al sujeto mientras hablaba con alguien que había descendido del vehículo. Luego señaló a Whitney.
“Discúlpenme”, se disculpó ella y fue a darles el encuentro a los agentes.
Mulder señaló la foto que Scully tenía en las manos, “Estoy convencido de que es el hombre en las visiones del Padre Joe” .
Ella lo miró duramente. “¿Quién?”
“El sospechoso. Janke Dacyshyn”. Dijo tocando la foto.
Ella volteó los ojos. “Ahora eres tú quien les hace perder tiempo, Mulder”
Él solo la miró. Le había tomado meses convertirla en su compañera, años hacerla creyente, y aquí estaban de nuevo como al principio: Él tratando de llegar a la verdad, y Scully obstaculizándolo. ¿Cómo demonios había sucedido?
La miró. “Dime nuevamente qué es lo que estabas haciendo aquí”
Ella no respondió. Solo le devolvió la foto.
La camioneta en la que Mulder había llegado se acercó a ellos con Drummy al volante. Le extendió otra fotografía. Una diferente.
“Aquí hay una visión para ti”, dijo Drummy entregándosela a Mulder. “Mis hombres la acaban de traer”
Mulder miró la nueva fotografía, el nuevo rostro – de facciones angulares y rostros casi femeninos- con otro nombre europeo: Franz Tomczesyn.
El ex agente del FBI no tenía manera de saber que en sus manos estaban las fotografías de los dos hombres que habían atacado a Mónica Bannan.
Drummy, con un tono de ‘te lo dije’, prosiguió. “Ese es el empleador del sospechoso...un viejo amigo del Padre Joe, según nos acabamos de enterar”
Mulder tuvo un presentimiento enfermizo.
Scully fue la que habló, “¿Esta diciendo que el padre Joe conoce a estos dos hombres que se encargan de proveer al mercado negro con órganos humanos?”
“Supuestamente proveyendo”, dijo Drummy, “Pero sí. Padre Joe conoce a Franz como se diga, desde hace un buen tiempo. Digamos 20 años”
Los ojos de Scully se agrandaron. “¿20 años?”
Mulder preguntó, “¿Lo conoce como?”
Drummy saboreó el momento. “Al parecer Franz fue uno de los 37 monaguillos especiales del Padre Joe. ¿Y adivinen con quien esta casado Franz en el Estado de Massachusetts?...Con no otro que nuestro sospechoso, Janke como sea que se llame”
Mulder no pudo decir nada. Estaba anonadado, aún seguía sin creerlo cuando Whitney se acercó, “Lo tenemos. Tengo la orden de cateo para sus oficinas”
Podía sentir los ojos de Scully sobre él, aunque no percibía la soberbia de Drummy. Ellos habían estado juntos por mucho tiempo, Mulder y Scully, y él sabía que ella se sentiría mal por él aunque esto comprobara su argumento.
Lo que lo hizo.
Aún así, no pudo mirarla.
Drummy estaciono el vehículo un poco más adelante, y Mulder avanzo hasta la segunda camioneta. Quería ir, sin importar como participara. Quería ir.
Detrás de él, Scully lo llamo, “¿Mulder?”
Finalmente, volteó y la miró.
“Se terminó”, dijo gentilmente. Mostrando nada más que tristeza. “deja que ellos se encarguen desde aquí”
No respondió. Ella no había sido arrogante, pero sus palabras lograron que su ira creciera, pudo sentirlo mientras subía al vehículo y tiraba la puerta. En el espejo retrovisor, la observo, parada en el mismo lugar, viéndolo irse, haciéndose cada vez mas pequeña.






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